Dime a qué huele tu coche y te diré qué avería tiene: Caramelo, huevo podrido, moho...

2022-06-09 07:25:17 By : Ms. Amanda Du

Guerra Ucrania - Rusia | Últimas noticias del conflicto

La humedad que permanece en los conductos del aire acondicionado es la causante del mal olor que produce el aire acondicionado 

Conducir con los cinco sentidos bien despiertos es algo que debemos hacer sin excepción cuando nos ponemos al volante. Aunque el sentido de la vista es el más importante de todos -el 90% de la información que necesitamos para conducir nos llega a través de los ojos- no hay que olvidar que al menos otros tres sentidos -oído, tacto y olfato- pueden llegar a tener una incidencia destacada durante la conducción por extraño que nos parezca.

En este caso vamos a referirnos al sentido del olfato. Tener buena capacidad olfativa puede resultar ser de gran utilidad para detectar posibles problemas relacionados con la mecánica del coche. De la misma forma que sabemos que algo no va bien cuando percibimos un ruido extraño procedente del motor, también deberíamos ser precavidos cuando notamos en el habitáculo del coche un olor fuera de lo normal. Podría tratarse del síntoma de una avería que, como es preceptivo, conviene reparar cuanto antes para evitar males mayores.

El líquido refrigerante contiene etilenglicol, una sustancia de sabor sulce 

En general, la mayoría de olores que nos anuncian la existencia de una anomalía mecánica son desagradables: huevo podrido, goma quemada, moho, gasolina… Pero también hay una fragancia de aroma dulce, el etilenglicol, que podría llevarnos a confusión por lo bien que huele. Sin embargo, es un componente que contiene el líquido refrigerante y si notamos sus efluvios no es buena señal.

Lo asegura Luis Miguel Pastor, responsable del servicio técnico de la red de talleres Feu Vert en Catalunya, que hace un repaso para este Canal de las averías más comunes que se esconden detrás de los olores que podemos percibir dentro del coche.

El olor a humedad y moho nos indica que hay una avería en el sistema del aire acondicionado o del climatizador. Procede del evaporador y está causado por la obstrucción del sistema de desagüe. Los restos de hojas, ramas y micoorganismos obturan el evaporador, con lo que el agua no consigue ser expulsada y provoca la aparición de bacterias y hongos que son el origen de ese mal olor. Este problema también puede sobrevenir cuando el evaporador pierde la capa de recubrimiento hidrófilo, que es el elemento que evita que se formen bacterias en el interior de la pieza.

El desagradable olor a huevo podrido nos lleva hasta el catalizador. Esta pieza, que contiene metales preciosos en su interior y se ha convertido en un accesorio muy codiciado por los ladrones, sufre un proceso de envejecimiento con el paso de los años. Cuando esto ocurre ya no es capaz de alcanzar una temperatura de 600 grados, que es la que necesita para oxidar y reducir los gases de escape. Al no hacerlo, se produce una reacción química en su interior que se manifiesta con ese hedor tan pestilente.

El catalizador es un dispositivo metálico que forma parte del sistema de escape del vehículo 

Lo más habitual es que se trate de una avería del embrague y que esté provocada por el desgaste del fondo de la pieza. El olor sobreviene cuando el ferodo, que es el material que engancha el embrague con el volante motor, patina a gran velocidad y hace aumentar la temperatura, desprendiendo un olor parecido al de la goma quemada. También notaremos esa misma esencia cuando la anomalía procede de los frenos. Al sobrecalentarse por un uso inadecuado o por un problema de agarrotamiento de las pinzas el ferodo con el que están fabricados dejará en el habitáculo un olor parecido al de la goma quemada.

Aunque tenemos la idea preconcebida de que el olor a gasolina en el habitáculo está provocado por una fuga de carburante lo más posible es que se trate de una simple filtración del vapor que emana el combustible. Es muy probable que la tapa que da acceso al aforador, el indicador del nivel de combustible, que suele estar colocada debajo de los asientos traseros o del maletero, se haya deteriorado con el paso de los años y que no ajuste bien. Al no quedar bien sellada la trampilla es lo que hace que el aroma de gasolina penetre en el interior del coche.

El depósito del coche también tiene una trampilla interior bajo los asientos posteriores o el maletero 

Se trata de un olor difícil de percibir. Si notamos su esencia, lo más probable es que se trate de un problema en la caja de cambios. Es ahí donde se utiliza un tipo de aceite con mayor grado de viscosidad que el del motor y tiene un olor mucho más intenso. Los aceites de motor no desprenden apenas aroma. Ahora bien, si dentro del habitáculo percibimos un olor a aceite quemado esto querrá decir que hay un problema en los segmentos o en la guía de válvulas y que se esté quemando aceite en la cámara de combustión.

Ese agradable olor parecido también al aroma de miel quemada es un indicativo de que hay una fuga del líquido refrigerante. La base con la que se fabrica este producto es el etilenglicol, un aditivo que se añade a los refrigerantes. Este aditivo tiene un gusto dulce. Así que cuando se produce una fuga que entra en el radiador de la calefacción notaremos un olor dulce en el habitáculo.

© La Vanguardia Ediciones, SLU Todos los derechos reservados.